Para que Miró y Firó se hayan convertido en una rima perfecta han tenido que ocurrir hechos históricos que no suelen ver la luz hasta que ya ha acaecido lo esencial. Entre las bambalinas del tiempo, baila la historia. Pere Serra y Óscar Pipkin tramaron algo juntos en 2008 que, a priori, parecía imposible: hacer surcar por los mares del puerto de Sóller unos barcos con las velas pintadas por Joan Miró. Al hablar con los amigos de la Succesió Miró se hizo posible esa pequeña locura. El 11 de mayo de 2008, llaüts vestidos de gala, se hicieron a la mar embellecidos con los eternos símbolos mironianos. En las velas blancas, donde antes había lunas y cruces, las estrellas y trazos del genio pintor embellecieron las aguas del puerto de Sóller. La multitud, atónita, dejó los combates y la violencia fingida para mirar el mar convertido en obra maestra.
18 años después, con el Firó de 2026 acabado, hacemos de nuevo memoria para recordar un hito histórico que contó con el apoyo del pueblo, el Tren de Sóller, con Òscar Mayol y Vicenç Sastre como máximos representantes, y la mano maestra de Pepe Pardo y Maria del Mar Moranta que restauraron las velas, dejándolas en un estado perfecto. Al final, cuando se cuenta con los amigos adecuados y se aúnan fuerzas para una causa común, las locuras se convierten en una realidad para disfrute de todos.
