La casa modernista celebra su aniversario como centro pionero de arte, creatividad y pensamiento en Sóller
En un año pueden pasar muchas cosas. El pasado 8 de marzo de 2025 las puertas de este hogar modernista volvieron a abrirse. Un año después, esas mismas puertas han visto pasar por su umbral a miles de visitantes curiosos, artistas, músicos, niños y niñas, padres y madres, abuelos, escuelas, profesores, colegios, institutos… Y la lista sigue. Si la vida es sueño, Can Prunera es la consecución racional de que, a veces, los sueños se convierten en realidad. Soñemos y la vida proveerá, nos recuerdan Shakespeare, Calderón o Cervantes.
En el año 1999 se estrenó una película que pasó directamente a la eternidad, Gladiator, de Ridley Scott. Nos gustaría rescatar una frase casi homérica de ese film inolvidable que encaja con el sentimiento que vivimos desde dentro del museo: Había un sueño que era Roma. Sólo se podía susurrar. Algo más fuerte que un susurro podía hacerlo desvanecer… era tan frágil.
Desde la fragilidad, la fuerza. Y desde ahí la consecución de lo soñado. Tiempo y voluntad es el arte, nos recuerda el ceramista y escultor Lluís Castaldo. Tiempo para gestar y voluntad para crear. Y nunca decaer en el intento. Can Prunera comenzó su vida siendo una casa: ahora es un hogar.
Hogar donde la lumbre del arte sigue siendo un faro para los viajeros cansados que quieran sanar el alma contemplando cuadros que son tiempo y memoria. Un jardín de esculturas donde se puede brindar por la sencilla razón de estar vivos. Un oasis contra el ruido, un baluarte contra la desdicha.
A seguir cumpliendo años juntos.
Gracias por hacerlo posible.
Las puertas seguirán siempre abiertas.
