LAS ESCULTURAS DEL JARDÍN DE CAN PRUNERA

Hondero

Llorenç Rosselló

Bronce
198 x 78 x 94 cm

El hondero balear agita con su honda el tiempo.
Ha visto a fenicios, cartagineses, romanos y griegos llegar a sus costas.
Ha servido en los ejércitos de Aníbal y César.
Su precisión es legendaria, su fama, eterna.
Ahora, en tiempos de paz, mece el recuerdo de lo que fuimos.

Dona Tombada

José Seguiri

Bronce57 x 90 x 38 cm

La belleza no tiene prisa.
¿Para qué apresurarse si todo cambia sin hacerlo?
Ella lo sabe, y peina sus largos cabellos con esmero, enamorada de su reflejo.
A lo lejos, las montañas y su ensueño, los pájaros cantores, el rumor del viento.
Detente, instante, eres tan bello…

Sant Elm

Enrique Broglia

Acero corten y acero inoxidable
190 x 85 x 33 cm

Un sol de bronce atravesado por una escalera de estrellas.
Murmullo de olas.
El mar, el mar, siempre eco y destino.
Antiguo y recién nacido.
En Sant Elm siguen viviendo los dioses.

Selene

José Luís Sánchez

Bronce
50 x 40 x 15 cm

Dicen de Selene que habita en el corazón de la luna.
Cuando Helios termina su jornada solar, ella surca la noche con su carro alado.
Abrazada a un manto de estrellas, pinta con los astros los sueños humanos.
En los Himnos Homéricos es luz tenue para alumbrar el camino.
Destello esperanzado: referencia y señal para los mortales.

Dona de l’aigua

Juan Martínez Lax

Bronce
82 x 28 x 16 cm

Una danza de bronce y agua.
Dama orante de velo sereno.
Cuerpo sólido y alma ligera.
Quietud sonora.
El vuelo incansable del silencio.

Galileu

Amadeo Gabino

Acero corten
170 x 87 x 70 cm

Galileo simboliza la paciente curiosidad que nos hace humanos.
Escribe Margueritte Yourcenar que el mejor escultor es el tiempo.
Así, Gabino inmortaliza su paso honrando la memoria de uno de sus hijos más ilustres.
Observador, telescopio del alma, revolucionario estelar.
Él hizo del miedo a lo desconocido su razón de ser y de estar.

Veles VI

Betty Gold

Acero corten
121 x 72 x 72 cm

Una vela surcando el mar es un sueño en movimiento.
Una vela surcando la tierra es la posibilidad de un sueño.
La contradicción es parte esencial de la vida.
¿Es la vela propiedad del mar o puede formar parte de las montañas?
Bajo la fresca sombra del ficus dejemos que decidan su propio destino.

Ànsies de llibertat

Jaume Mir

Bronce
258 x 40 x 40 cm

El bailarín muestra una desnudez serena.
¿Ansía la libertad del cielo o estira su alargado cuerpo para fundirse con la vida?
Ansiamos lo que no tenemos y cuando llega a nosotros lo degustamos con rapidez.
Él se demora, no tiene prisa; su cuerpo, flecha de bronce, señala un camino.
¿El nuestro o el suyo? Dejemos que el tiempo decida…

Lola Dos

Martín Mas

Acero corten y acero inoxidable
275 x 235 x 220 cm

Los visitantes siempre nos preguntan: ¿qué es eso que brilla al fondo del jardín?
Es Lola Dos y no sabemos dónde está la primera, contestamos.
Martín Más crea diálogos de aluminio con la naturaleza colindante.
¿Qué es más real un árbol creado o un árbol sembrado?
Raíces y tierra mezclados con acero y creatividad. Así es Lola. Así es Martín.

Escala de la vida

Joan Cunill

Acero y acero inoxidable
210 x 135 x 35 cm

La escalera de la vida nos lleva a lugares desconocidos.
Todo aquello que siempre hemos deseado parece esconderse al otro lado.
Más allá del miedo habita nuestro destino.
Hay símbolos que debemos descifrar con el empuje de la curiosidad.
En la escalera de la Belleza el iniciado llega al último escalón.

Rayuela

Rafael Mahdavi

Acero corten
200 x 222 x 152 cm

Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.
La vida se esconde detrás del salto que no damos.
El recuerdo es el idioma de los sentimientos.
Un diccionario de caras, días y perfumes.
Saltemos. Atrevámonos a vivir.

Julio Cortázar, Rayuela, 1963.

Aferrat a la vida

Lorenzo Quinn

Bronze
170 x 20 x 20 cm

Abrazados a la vida bailan el árbol y el hombre.
Ancla de carne y bronce, verso esculpido en un siempre.
Uno enraizado en la tierra, el otro, sosteniéndola.
Los ampara Júpiter: serena letanía para el invierno,
 dulce rosa para la primavera.

Món

Joan Riera Ferrari

Ferro174 x 61 x 61

¡Qué gran víspera el mundo!
No había nada hecho.

Ni materia, ni números, ni astros, ni siglos… nada.

El pasado era nuestro.
Podíamos llamarlo a nuestro gusto:
Estrella, colibrí, teorema…

Los puertos flotaban sobre el mundo sin sitio todavía.
Esperaban a que tú les dieras nombre.

Pedro Salinas, La voz a ti debida, 1933, p. 13.